Húmedo entorno que sobre este cuerpo se encuentra.
Pues celdas, ratas y barrotes me mantienen prisionero.
de rodillas en el húmedo piso con las manos encadenadas al suelo,
Por brazaletes de acero inquebrantables, que ni mi voluntad me suelta.
Cansadas noches de agonía, sufrimiento y desesperanza.
Durmiendo con una roca como almohada y de colchón el agua.
Levantando mis manos al techo que desde años considero mi cielo.
Esperando que Justicia se detenga y vuelva a buscarme donde me dejo.
La lucha continua cada mañana, halando mis ataduras buscando a Libertad.
Desgarrando mis músculos en contra de mi juicio y contra mi débil Voluntad.
Agradeciendo cuando mi Dios me envía una brisa que seca mis lagrimas,
Cuando mis sueños me impulsan a seguir, y con una roca tallo en el suelo.
"Mi señor me dará justicia"
Parte II
Otro amanecer que anuncia la llegada de las aves con su canto.
El silencio se mantuvo por horas, y no escuche el canto de los pájaros.
Luchar por asomarse al hueco en la pared al que llamaban venta
y recibir el primer rayo de sol que quiera visitar mi humilde morada.
El viento que azoto mi rostro con increíble delicadeza,
secando mi sudor y mis heridas abiertas por los continuos azotes.
El viento borro cicatrices y se llevo con el mi sufrimiento.
Bajo las heridas las infecciones se pudrieron, y experimente un nuevo sentimiento.
Mis músculos y huesos se desintegraron con el viento que entro.
Mis sentimientos y mis deseos se fundieron con el viento.
Mis ojos se volvieron agua y se juntaron a la que yacía en el suelo,
Los trozos de mi cuerpo y perdieron entre la arena que yacía en los bores del suelo.
Libertad y Justicia llegaron al fin, hermosos rostros aquellos que nunca vi.
Mi alma ya despojada de esas ataduras que me mantenían en el suelo infernal,
Libre desde siempre, pues nadie la puede retener, nadie me la para arrebatar
pues ella es yo, y yo soy ella, nos fundimos desde el inicio para seguir así la eternidad.
Aun no olvido los sermones de mi padre, y las clases de biología, cuando este pensamiento doctrinario impregnaba mis sentidos y desvanecía el latir del corazón, dejando caer el alma a mis pies, pues al final "Polvo eres, y Polvo volverás a ser"